Los aficionados a la caza agradecerán descubrir esta marinada especial con piel de piña con la que Luis Alberto Lera logra dar un toque diferente a la pechuga de paloma. Como guarnición, setas de temporada.
Con la llegada de las lluvias del otoño las setas se convierten en objeto del deseo de casi todos los gastrónomos. Desde hace unos años echarse al monte armado con un cuchillo y una cesta en busca de hongos se ha convertido en una tradición para muchos aficionados, tanto que hay zonas que quedan arrasadas por el furor de los neófitos. Más que recolectarlas, lo que nos gusta es cocinarlas y comerlas.
Hay que tener en cuenta que, aunque estas setas sean comestibles, es muy sencillo confundirlas con otras similares que son tóxicas. Por eso cuando se recogen setas es necesario, además de tener la licencia correspondiente, que una persona cualificada las revise. Si se hace para consumo propio, hay que descartar todos aquellos hallazgos de cuya clase o familia se dude.
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